Thursday, June 17, 2010

Las Funciones de la Crítica

Como muchos otros blogs, éste es un compendio de temas que pueden parecer más claros índices de los caprichos de su autor (o su falta de dirección) que muestras de una organización que siga un curso lógico y tenga una meta definida. Si un blog sigue, quizás no en estilo pero sí en esencia, la lógica de un diario personal, entonces los escritos se rigen por los estados de ánimo del autor o por esas experiencias fundamentalmente personales que han sido significativas para ella o él. Una de las cosas que pretendo hacer, nuevamente sin un orden claro, es escribir reseñas de libros, películas, series televisivas u obras musicales, y el criterio de fondo no es el preparar un metódico compendio de reseñas ni una enciclopedia de obras de artes popular o de entretenimiento. Más bien mi afán es compartir mis puntos de vista sobre algo que he escuchado, visto o leído recientemente y que, de manera positiva o negativa, me ha impactado al menos de momento.

Pero el hecho de que los blogs sean personales no quiere decir que el autor pueda descontar la presencia —y la necesidad de la presencia— de un público de lectores. Incluso en la desafortunada situación de un blog que no tenga lectores (que sospecho que puede ser el caso de éste), el autor tiene el compromiso de tener esa audiencia en mente al escribir. Si no, ¿para qué escribir? Cuando habla solo, imaginando diálogos en su mente, ¿no existe justamente un interlocutor fantasma, una persona real y recordada o una ficción necesaria que, en nuestra mente, escucha lo que decimos e incluso responde y hasta desafía nuestros puntos de vista? Hay gente que necesita una audiencia pasiva y hay otros que requieren un verdadero interlocutor, pero en uno y otro caso, quien habla necesita alguien que le escuche y quien escribe necesita que alguien le lea. Y si necesitamos de alguien, lo menos que podemos hacer es tratarle con respeto: hay que establecer un compromiso entre nuestra necesidad de decir lo que queremos decir y de ser escuchados, y la necesidad de la audiencia de leer algo que le interese, que le entretenga, que le informe y le haga pensar y sentir.

Pensando al respecto se me ocurrió: ¿por qué leemos críticas de cine o libros o música? Para qué revisamos opiniones de otros, que pueden no tener nada que ver con las nuestras y que, por si fuera poco, pueden ser simplistas, desinformadas y mal escritas? Obviamente, porque esperamos más de una reseña, algún tipo de beneficio estético o práctico. En términos más generales, ¿cuál es la función de la crítica?

Yo pensaría que depende de quién la recibe, el autor o la audiencia.

La mayoría de autores (y aquí estoy incluyendo escritores, músicos, actores, intérpretes en general) acepta la crítica cuando ésta es positiva y la rechazan cuando es negativa. Es una reacción similar a la que tendría cualquiera de nosotros, sólo que complicada por más factores, porque hay más en juego. Cuando la crítica es positiva, el autor no solamente se siente contento porque se ha validado su talento y su esfuerzo, sino que también puede significar que profesionalmente va a tener más éxito con la obra y puede ganar más prestigio y dinero con ella.
Asimov dijo alguna vez (a lo mejor estaba citando a alguien más) que los críticos son como los eunucos: pueden ver, analizar, hasta sugerir, pero no pueden hacerlo ellos mismos. Cuando la crítica es negativa, esa es la reacción de muchos autores. Sienten que alguien que ha producido lo que él o ella ha producido (más aún si es alguien que ya tiene trayectoria) no debería ser criticado por alguien que jamás ha producido nada, que tiene menos fama y cuya profesión, por último, depende de lo que los artistas producen.

Parte del problema es que hay dos maneras en que un autor recibe validación o crítica: una es la respuesta de los críticos, la otra es el éxito de ventas. Y si bien hay autores que consiguen ambas cosas, en muchas ocasiones es uno u otro el resultado de su trabajo. El éxito de ventas no solamente parece un indicador más concreto (y posiblemente deseado) de que el autor está haciendo algo bien, sino que además implica que a mucha gente le gusta lo que uno ha producido. En otros casos, el autor (o el producto) reciben buenas críticas, pero pobres ganancias. Aunque esto puede ser una fuente de satisfacción personal, es también una inversión de largo plazo. Buenas críticas pueden eventualmente traducirse en mayor interés del público y mejor ventas. Así que cuando alguien ya tiene éxito, como el director Michael Bay o el escritor Stephen King o cantantes como Lady GaGa, al margen de la reacción de los críticos ese alguien puede darse el lujo de desechar las reseñas de los profesionales.

Pero la diferencia entre el gusto de las masas y las reseñas de los críticos es que éstos últimos tienen la obligación (aunque no necesariamente la cumplan) de argumentar sus opiniones. No nos engañemos: los críticos empiezan con una reacción visceral a la obra. Les gusta o no. Nadie entra y sale del cine emocionalmente neutro y sólo califica la película después de revisar sus anotaciones y sumar en una escala de valores sus elementos. Nadie escucha un disco y decide que el producto es bueno sólo si el número de canciones en ritmo de 6/8, o la complejidad de la instrumentación y la armonía son significativos. El crítico lee un libro o ve una película o escucha un disco o ve una pintura o una escultura, y le gusta o no. Solamente entonces busca argumentos para defender esa opinión. A veces tales argumentos modifican hasta un punto la opinión: por ejemplo, si a uno le encanta una película, después de pensar en ella para explicar tal gusto uno descubre que ciertos elementos son un poco derivativos o que el argumento no es del todo original. Pero la reacción inicial, aunque suavizada, se mantiene.

Esa argumentación depende del crítico. En muchos casos puede ser nada más que una excusa para defender una opinión basada en prejuicios. Pero si el crítico es bueno y conoce de lo que está hablando, sus argumentos deberían ser por lo menos informativos, lógicos, interesantes y, en último término, válidos. Y el hecho de que esas opiniones lleguen a un gran número de lectores hace más difícil que el autor (o el estudio o la casa editorial) pueda ignorar la crítica. La crítica, en estos casos, abre el debate y evita que exista demasiado autoindulgencia de parte del autor o de la industria que lo respalda.

Por otro lado, ¿para qué le sirve la crítica a la audiencia? ¿Tiene realmente algún propósito leer las opiniones de alguien más? Yo diría que sí, y por tres razones principales:
En primer lugar, una razón puramente práctica: la reseña provee información sobre la trama de la película o el libro, ofrece opiniones que pueden ayudar a saber si vale o no la pena la obra. Para esto es importante encontrar un crítico con el que uno coincida, por un lado, y saber también si aprecia todos los géneros o tipos de obras de igual manera (por ejemplo, hay unos que odian el terror, otros el misterio, otros que sólo aprecian la literatura tradicional). Así mismo, es importante tener cuidado con las reseñas que dejan saber demasiado de la obra.

Una reseña no debería funcionar como sustituto a ver la obra. Si uno tiene interés, al margen de lo que diga la crítica, uno debería ver la película o leer el libro. Pero la verdad es que uno no tiene el tiempo ni el dinero para ver o escuchar o leer todo. A veces es importante saber que aunque la película sea buena, no es un tipo de trama que uno quiera ver en un particular momento psicológico de nuestra vida. Los críticos, las reseñas, ayudan a saber si vale o no la pena ir a ver o comprar el producto.

La segunda razón es, hasta cierto punto, una extensión de la anterior, y es de alguna forma opcional: después de leer el libro o escuchar el disco o ver la película, quizás querramos discutir sobre esa obra, independientemente de su calidad (a veces, justamente porque son malas, se quedan en nuestra mente). Queremos saber qué piensan otros, si coinciden o no con nuestra opinión y por qué. Muchas veces, si no tenemos un criterio claro, o si visceralmente nos gusta o nos disgusta algo sin saber exactamente por qué razones lógicas, queremos saber qué es lo que piensa alguien más, qué es lo que vio esa persona que nosotros perdimos. A veces queremos que nuestra opinión sea validada y a veces queremos que sea desafiada. A veces simplemente queremos ampliar nuestro criterio con otros puntos de vista y otras perspectivas.

Una tercera razón es que en algunos casos el crítico escribe tan bien que el simple leer el artículo es un placer. El argumento es expuesto con claridad y estilo, y muchas veces, aún sin ver la obra, ganamos perspectiva o profundidad emocional al leer una buena reseña. A veces el humor es excelente y a veces hay crítica social que vale la pena al margen de aplicarla a la obra en cuestión. A veces aprendemos más sobre el arte en general, por ejemplo sobre cine o literatura o música, con criterios vertidos en la crítica que realmente amplian nuestra visión de ese arte. Y otras veces también prestamos atención sobre autores o directores o intérpretes de los que no sabíamos nada.

Yo no voy a pretender, cuando publique reseñas en esta página, que mi opinión es completamente imparcial o que sé todo lo que hay que saber sobre el género. Mi compromiso es, sin embargo, intentar argumentar de la mejor manera lo que opino, es decir, con información y ecuanimidad. Como hay un espacio para comentarios, los visitantes pueden también hacerme saber si están de acuerdo o no, si les parece que he sido demasiado prejuicioso o si me he dejado vencer por mis emociones, o si tengo errores de información. Pero mi respeto a los lectores asegurará mi compromiso, y también que aclare cuando mi opinión no es más que un gusto personal.

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